Actividades físicas y buena alimentación ayudan a prevenir la pérdida de masa muscular en la tercera edad

En promedio las personas pierden entre 1 y 2% de masa muscular al año

 

A partir de los 50 años comienza la pérdida de masa muscular esquelética, una condición médica denominada Sarcopenia. Se trata de un síndrome geriátrico natural, que viene asociado al envejecimiento y afecta los procesos celulares, principalmente ocasiona el deterioro mitocondrial.

El doctor Iván Palomo, director del Programa de Investigación de Excelencia Interdisciplinaria en Envejecimiento Saludable (Piei-Es) de la Universidad de Talca (UTALCA), explica que luego de los 50 años, las personas van perdiendo en promedio 1 o 2% de su masa muscular anuales, esta cifra podría aumentar con la presencia de enfermedades crónicas.

“Las causas de la sarcopenia están asociadas al envejecimiento, son multifactoriales y pueden incluir poca actividad muscular, alteración de la función endocrina, enfermedades crónicas, estados de inflamación crónica, resistencia a la insulina y deficiencias nutricionales, principalmente”, explica Palomo.

Según cifras de la Sociedad sobre Sarcopenia, Caquexia y Trastornos de Emaciación, en promedio, se estima que entre el 5-13% de los adultos mayores entre 60 y 70 años se ven afectados por la sarcopenia. El porcentaje aumenta a 11-50% para los mayores de 80 años, siendo este grupo el más afectado.

La tasa de pérdida de masa muscular debido al envejecimiento es menor en hombres en al menos un 0,8% aproximadamente. Esto se debería principalmente a la presencia de testosterona y la mayor cantidad de masa muscular de base.

 

Riesgo y prevención

Con el aumento de los años de vida, disminuye la actividad física de las personas, convirtiéndose en un factor de riesgo para la sarcopenia. “La actividad física y una buena nutrición ajustada a los requerimientos especiales del envejecimiento son las principales estrategias utilizadas para la prevención de este síndrome geriátrico. Así mismo, la educación y las buenas políticas públicas de salud para adultos mayores son herramientas muy útiles”, recalca Palomo.

La prevención de la sarcopenia se hace vital, ya que su coexistencia con enfermedades crónicas altamente prevalentes en los adultos mayores genera una peor calidad de vida y un aumento del riesgo de morbilidad y mortalidad en las personas de la tercera edad.

Los estudios prospectivos de cohortes han demostrado que la sarcopenia se relaciona con un mayor aumento de riesgo de caídas, limitaciones de movilidad, discapacidad incidental y fracturas principalmente. Por otro lado, la sarcopenia está altamente presente en adultos mayores con obesidad, diabetes, hipertensión arterial y enfermedades osteoarticulares.

A ello se le suma que la pérdida de masa muscular genera que los adultos mayores sean menos adaptables a altas y bajas temperaturas, siendo más notorio el efecto de temperaturas extremas en sus condiciones de salud respiratorias.