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Opinión: Enfermería en alerta por el resguardo de su quehacer

Flerida Rivera Rojas y Carolina Palacios Berrios, académicas de la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica del Maule se refieren a la responsabilidad de ejercer su rol en ciertas áreas de la salud y que por ley les corresponde.

 

 

Como profesionales de enfermería hemos adquirido a lo largo del tiempo la responsabilidad de ejercer el rol que por ley nos corresponde que es “gestionar el cuidado”; el desempeño debe estar “ajustado a derecho”, trabajando como un equipo multidisciplinario, que vela y asegura la calidad y oportunidad de atención de nuestros usuarios.

Es por ello que las unidades de neonatología, en donde se resguarda la salud de un recién nacido prematuro o con alguna patología, no debe ser un área exclusiva de la matronería, conflicto que actualmente está en disputa.

Desde los orígenes de las unidades de atención al recién nacido han pasado varios años, en donde ha sido destacado el quehacer de Enfermería. La historia dice, que las primeras unidades de Neonatología del país se comenzaron a formar a finales de los años 50′, a cargo de enfermeras y médicos de la época. Evidencia de esto es Clara Amigo, enfermera, que en el año 1957 recibe formación en atención del niño prematuro en Hospital Luis Calvo Mackenna, lo que le otorga las herramientas para formar una sala de atención del niño prematuro, en Hospital Regional de La Serena y Hospital de Magallanes. Por lo anterior resulta cuestionable la ética presentada en esta suerte de campaña de desprestigio y desinformación que se ha iniciado por parte de la matronería.

Como enfermeras nunca hemos desconocido el importante rol que ejercen las matronas, por el contrario, sus 180 años de historia en Chile, primero como oficio y luego como profesión, avalan que la atención a la mujer embarazada “sana” y al recién nacido “sano” son de su responsabilidad.

Es importante recordar, que producto de la disminución de los profesionales de enfermería en la década de los 80, debido al cierre de centros formadores, se debieron incorporar en varios campos exclusivos de enfermería, a otros profesionales, entre ellos a las matronas.

Es así como el 10 de junio del 2015 en el Dictamen Nº 46.357, se establece que los profesionales de enfermería y matronería deben actuar en forma coordinada, reconociendo que el ejercicio en las unidades de neonatología no es exclusivo de las matronas. Lo que está evidenciado en que actualmente el 43,3% de las unidades de neonatología son atendidas por profesionales de enfermería, el 23,3% corresponden a unidades mixtas en que los profesionales de Enfermería entregan cuidados en conjunto con matronería y el 33,6% es atendido en forma exclusiva por matronería.

El código sanitario en el artículo 113, establece la labor del profesional de enfermería, especificando que nuestra responsabilidad y quehacer es el “cuidado de las personas, durante todo su ciclo vital”,  desde que nacen hasta que mueren, acompañándolos en la salud cumpliendo roles de promoción, mantención, prevención de enfermedades y/o lesiones, y también durante la enfermedad asumiendo funciones en la restauración de la salud y ejecutando acciones derivadas del diagnóstico y tratamiento médico, velando además por la mejor administración de los recursos de asistencia para los pacientes”.

Así también en el artículo 117, se especifica claramente la labor de la matronería, que es la atención del embarazo, parto y puerperio (recuperación del parto) normales y la atención del recién nacido.

En las unidades de neonatología no necesariamente se atiende a recién nacidos que se encuentran en situaciones normales, sino también a aquéllos que presentan problemas que requieren de cuidados especiales, lo que justifica y hace necesaria la participación de profesionales de enfermería, que están formados para atender a este tipo de paciente, en razón a lo establecido en el artículo 113 del Código Sanitario.

Se debe recordar que la entrega de prestaciones por parte de los establecimientos que conforman la red asistencial de cada servicio de salud, exige que éstos y los distintos profesionales que los integran actúen en forma coordinada, haciendo efectivo el derecho constitucional a la protección de la salud que tienen las personas y de esta manera entregar el mejor cuidado en base a competencias y habilidades que se inician desde la formación.

Citando a la Enfermera Clara Amigo “La entrega de cuidados del profesional de Enfermería es un arte que se logra conjugando conceptos y conocimientos que determinan los métodos y las técnicas, conscientes de las necesidades del recién nacido y su familia, considerando que lo esencial siempre es proporcionar ayuda y apoyo para que el niño que está creciendo y desarrollándose pueda lograr todo su potencial”.

 

“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Universidad Católica del Maule ni de TVMaule”

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