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Entregan resultados de piloto de restauración post incendios forestales en Maule

Entregar herramientas que permitan propender a un sector silvoagropecuario resiliente frente a futuros desastres, tanto en ordenamiento territorial como a nivel de estrategias preventivas y de diversificación productiva, fue el objetivo del piloto de innovación en gestión territorial post incendio forestales, que se ejecutó en la región del Maule.

Los incendios forestales catastróficos registrados durante los meses de enero y febrero de 2017 en Chile, ocasionaron severos daños en diversas comunidades rurales de nuestro país, específicamente en O’Higgins, Maule y Biobío causando graves daños al sector. En este contexto, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) junto a la Corporación Nacional Forestal (CONAF), implementaron un programa piloto de restauración, específicamente en la localidad de Rastrojos, comuna San Javier.

La iniciativa logró articular académicos, investigadores e instituciones para el desarrollo de diversos estudios y análisis territoriales locales. También incluyó la implementación de ensayos y módulos demostrativos sobre nuevos enfoques y técnicas de restauración, como respuesta a la devastación causada por los incendios forestales. Todo ello, poniendo al centro la recuperación de componentes ambientales claves para la comunidad.

Es así como se implementaron alternativas productivas agroecológicas, módulos de recuperación de la integridad ecológica, generación de información local sobre componente de flora y fauna, y un intenso trabajo participativo y de sensibilización con la comunidad y los alumnos de la escuela rural. 

“Como institución estamos orgullosos de haber podido aportar con el diseño de este instrumento de restauración participativo, entregando herramientas a la misma comunidad para recuperar su territorio. Es una excelente iniciativa piloto que puede ser replicada en otras localidades del país, pues posee un enfoque de ordenamiento territorial con componentes ambientales, claves para las personas que se vieron afectadas por esta catástrofe”, indicó el representante de FIA en O’Higgins y Maule, Robert Giovanetti.

Al respecto, el jefe de proyecto Andrés Meza A. de CONAF indicó: “logramos una excelente relación y conexión con las personas de la comunidad y el equipo técnico del proyecto, lo que permitió ir avanzando en la generación de propuestas, a pesar del pesimismo en que se encontraba sumida la comunidad después de los incendios de 2017. Esto fue lo que permitió llevar adelante un enriquecedor proceso de intercambio de conocimientos y experiencia durante todo el periodo de implementación”.

Vinculación

La iniciativa combinó técnicas y alternativas de manejo para beneficiar la recuperación de la vegetación nativa y la fauna.  En ese sentido, el trabajo estuvo vinculado con las intervenciones en manejo de praderas, y parcelas silvopastorales, además de caracterizar las cárcavas y registrar las especies de fauna nativa en la localidad.

El académico de la Universidad de Talca, responsable de la coordinación de estos módulos, Pedro Garrido, señaló que: “gracias a los proyectos desarrollados en Rastrojos fue posible confirmar el rol fundamental que adquieren las quebradas como corredores biológicos o vías de desplazamiento de fauna, especialmente amenazada, y de los bosques nativos remanentes que funcionan como zonas núcleos o de refugios de especies”.

La implementación de esta iniciativa logró además demostrar que la innovación en materia de gestión territorial para la restauración se hace cada vez más evidente y necesaria, “en especial a la escala de trabajo local. Para este propósito es clave involucrar al conjunto de actores que tienen relevancia en la gestión de cada territorio y en especial a las empresas forestales y agrícolas”, agrega Andrés Meza.

Testimonios locales

Para la presidenta de la Junta de Vecinos, Jessica Urbina, el proyecto fue de gran ayuda para visibilizar la problemática de su localidad: “este proyecto partió como una semillita de esperanza, nos permitió poder empoderarnos y presentarnos ante el mundo; hoy en día Rastrojos existe también gracias a esta iniciativa que nos llenó de fuerza y de ganas para seguir adelante, nos dimos cuenta que, aunque el incendio nos devastó, hoy como comunidad somos capaces de levantarnos y mirar hacia un futuro”.

Otro de los módulos demostrativos se instaló en la Escuela Inés de Suárez de Rastrojos, que incluyó un sendero interpretativo con especies forestales nativas y gracias al apoyo técnico de INIA Raihuén, se implementó un huerto agroecológico y una parcela poli frutal.

“El proyecto en sí fue muy significativo para toda la unidad educativa, ya que la escuela se vio involucrada en todo el proceso de reforestación, dejando en los estudiantes grandes aprendizajes acerca de su entorno natural, como es la fauna y flora”, finaliza el director de la Escuela, Julio Muñoz.

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