fbpx

[Perfil] Andrea Camargo, la mujer que se hace fuerte y que revoluciona la política en Talca

La abogada es la única mujer que ha reconocido públicamente que luchará por ser alcaldesa de la capital del Maule. Sus metas son transformar el funcionamiento municipal, desde la educación a la salud, con un sistema innovador y que marque tendencia en el país. Reconoce que ha recibido apoyos de personas que han preferido mantener el anonimato por miedo a represalias, y que ha recibido tentadoras ofertas para bajar su candidatura.

“Desde el primer día que hice pública mi intención de ser alcaldesa de Talca comenzaron las amenazas, las presiones y los ofrecimientos. Si hasta una seremía me querían entregar para que me bajara, pero obviamente no acepté. Es claro que desde la misma derecha ven la debilidad del actual alcalde, por eso el miedo a mi candidatura. Estoy decidida a luchar porque una mujer levante a la cuidad y comience a dar vida a una gestión responsable cercana a la gente”. Así de directa es Andrea Camargo, la mujer que está revolucionando el escenario político en Talca y que aspira a ser la próxima alcaldesa de la ciudad.

La abogada de 38 años es hija de profesores. Cuenta con más de 10 años de experiencia ejerciendo la profesión en distintas áreas, tanto en el ámbito público como privado. Su primer acercamiento al mundo de la política fue cuando asumió como asesora jurídica de la Dirección Comunal de Salud de la Municipalidad de Talca, su buen desempeño que la llevó a convertirse en directora de asesoría jurídica del mismo municipio. “Fueron años intensos, de mucho aprendizaje y conocer el funcionamiento de un municipio. Creo que durante ese periodo, año 2015 si no me equivoco, me entró el real interés de dedicarme al servicio social”.

Por lo mismo, cuando asumió el actual alcalde, Andrea se hizo cargo de la Oficina de la Mujer, dejando de lado su cargo directivo y sus pretensiones económicas para dedicarse a una actividad que la apasionaba. “Tomé la decisión porque creía que desde la Oficina de la Mujer podría ser un real aporte al desarrollo de nosotras en la ciudad. Al principio fue muy intenso, pero a medida que pasó el tiempo el alcalde cortó los recursos, no sé si por un tema personal conmigo o porque no le interesaba la oficina. El tema es que renuncié porque sentía me estaba ganando un sueldo que no merecía ya que la municipalidad no apoyaba a la unidad”, explicó la abogada.

Luego ejerció como abogada en el ámbito privado, donde hasta ahora atiende casos sociales. Así surgió la idea de crear la Fundación Mujeres. “Cuando comencé nuevamente con el libre ejercicio de mi profesión, empezaron a llegar muchas mujeres a pedirme ayuda. Personas de escasos recursos a quienes entregamos un servicio de ayuda y guía en materia jurídica, según el requerimiento. Por eso, junto a mi equipo, surgió la idea de formar una fundación para canalizar servicios y ayudas para distintas mujeres de Talca. Debo reconocer que ha sido muy difícil, si bien hemos logrado grandes avances, muchas instituciones públicas nos cierran la puerta por tratarse de mi fundación. Pero hemos sabido dar la pelea para salir adelante por las mujeres”.

 Y ese es un gran problema con el que ha debido lidiar Andrea Camargo, pues según relata, desde que su nombre se convirtió en una real opción para llegar al municipio talquino ha existido una persecución a sus adherentes. “Mucha, pero mucha gente me está apoyando. El tema es que me piden mantener en reserva su identidad por miedo a represalias. De hecho ya han existido un par de despidos en el Gobierno Regional a personas que me han apoyado públicamente. Eso lo encuentro terrible”, detalla Camargo.

Andrea durante su vida de estudiante en la Universidad Central ya era transgresora, le gustaba romper esquemas y participaba activamente de debates universitarios y actividades sociales. Cuenta con estudios de post grado en cooperación internacional, lo que busca el crecimiento con la autogestión en las comunas líderes del mundo. También es candidata al magíster en Gestión de Gobierno de la Universidad Autónoma.

“Soy una mujer bastante obsesiva al conocimiento y adquirir nuevas herramientas. Por lo mismo creo que debemos transformar el sistema municipal, desde la educación hasta la salud. En primera instancia me quiero enfocar en los más chicos. Las escuelas municipales deben potenciar las reales habilidades de los estudiantes: si un niño quiere ser chef, debemos enfocarnos en que se transforme en el mejor chef del mundo. Debemos enseñarles de innovación, potenciar su creatividad y las ganas de emprender desde chicos. Es la única forma de luchar con la cesantía que se nos viene en unos 20 años más debido a la automatización de los sistemas y a la tecnología”, comenta la abogada.

Además Camargo agrega que “al municipio le hace falta una hoja de ruta, que alguien proyecte una meta y todos trabajen por llegar a ella. Pero una meta de verdad, no trabajar pensando solamente en una reelección. Mi meta es mejorar el sistema de educación municipal, como ya lo mencioné y darles un real protagonismo a las mujeres. Pero uno de verdad, que sean parte de mis equipos y de la gestión de ciudad. Preocuparnos de las mujeres no significa llevarlas a la playa una vez al año y celebrar el día de la mujer con flores y chocolates. Obviamente eso se seguirá haciendo, pero el real enfoque, el rumbo a tomar, será potenciar sus capacidades, ayudarlas a emprender, a armar sus negocios, a estudiar y ser reales líderes de una sociedad donde aún somos discriminadas”.

Andrea Camargo, la abogada que ha tenido que dividir su tiempo entre su creciente figuración mediática, sus responsabilidades de madre con su hijo Juanito, y con sus actividades para llegar a ser la próxima alcaldesa de Talca. “Nadie dijo que sería fácil, pero estoy dispuesta a asumir el desafío. Sé que estoy expuesta a críticas y menosprecios, pero es parte del juego que estoy dispuesta a jugar. Lo importante es que sé que tengo proyectos visionarios para la ciudad, y que con trabajo y esfuerzo puedo llevar a Talca a un siguiente nivel, ese que aún no ha llegado”, sentenció Camargo.